Happy pills? Well, at least they’re pills and I’m not so sad

En una búsqueda por conseguir normalizarme de una vez por todas, conseguí la razón social de unas pastillas mágicas cuyo nombre no revelaré para evitarle a terceros pasar por el mismo laberinto de fármacos. Además, ¿qué clase de estudiante de medicina no experimenta con su propio cuerpo? Una escena de una de las primeras películas de Disney vino a mi mente y se repitió muchas veces; es cuando Pinocho y su conciencia celebran diciendo: “¡Un niño de verdad!” y bailotean alrededor de una fogata o algo así. Mi búsqueda dio inicio el lunes pasado, si bien acudir con el psicólogo hubiera sido la primera elección del Jonathan del ayer, resolver las cosas por la propia cuenta es una moda que ha dado su inicio desde hace unas semanas. Aparte, el psicólogo tenía una ayudante de mediana edad que no se ganó mi confianza. Idiota.

Obviamente tengo mis razones fuertes para intentar liquidar a esa porción de mi cerebro que me aparta de la sociedad y evita que disfrute empalagarme con las estupideces con las que ellos disfrutan; no es como cuando un grupo de imbéciles adolescentes inician su vida en las drogas y el alcohol, sólo para “saber que se siente”; mi razón para echar mano de fármacos controlados tiene nombre, apellido y hasta podría proporcionar su número de seguridad social.

No quiero admitir que estoy en “cierto” estado de depresión injustificada porque esos malditos darketos y emo’s se han encargado de hacer de un serio caso de depresión, una moda más. Los muy imbéciles sienten que es cool estar deprimidos y se encargan de gritar a los cuatro vientos cuán miserables son y cuánto desean que sus muertes lleguen. Quizás están siendo honestos hasta cierto punto, pero cualquier cosa hecha por esas sub – culturas, llega hasta mí con un cierto aire de necesidad de atención. ¡En serio! ¿Por qué coño alguien se vestiría siempre de negro y se maquillaría como el más homosexual imitador del joven manos de tijera? Pienso que esos gilipollas solo anhelan que les hagan caso y que les tengan piedad y me enferma cómo compiten por aparentar ser el más miserable del grupo de “amigos”. Pero mi caso es diferente y lo estoy publicando en el sitio de Internet del cual soy el respetable y único EDITOR EN JEFE, para documentar trozos de la vida de un mexicano que quiere ser como cualquier otro. Y, quizás, ser un ejemplo para aquellos que quieran aprender en cabeza ajena.

Proseguiré ahora que estoy satisfecho con mi justificación. Necesito acatar como nueva doctrina al tan detestado “conformismo” que nuestra cultura se ha dedicado a difamar y a asociarlo con los círculos más profundos del infierno. Conformarse no está del todo mal, he logrado conformarme con situaciones de diversos tintes, desfilando entre las más llamativas:

  • No ser muy alto ni muy guapo ni muy inteligente ni muy fuerte. Ni poder decir “la fuerza está conmigo” antes de arrojar objetos gigantes con mis poderes. Cuando impelo objetos gigantes con mis poderes me conformo con decir “Graawwgrrgg”.
  • Ser testigo de cómo el alma de mi sílfide llevaba aire húmedo y fresco a otros campos, dejando a mi huerta a su propia suerte. Si tan sólo hubiera decidido ser un cactus en lugar de uno de esos árboles frutales que necesitaban MUCHA agua y no se conformaban con las escasas precipitaciones que las ráfagas alcanzan a traer. Debo admitir que fui poco inteligente al intentar entrenar al viento mismo para que dejara sus prácticas poligámicas y se entregara de una vez por todas al riego de mis raíces y tierra y fuera mía solamente; se pierde el tiempo si se procura amaestrar al aire para que traiga lluvia y se lleve la polución. Hay almas libérrimas (no quiero decir libertinas, suena muy vulgar y como religioso) que no pueden conformarse con el primer número non ni con el primer número primo. Quizás un día me encuentre una estable dríada que esté dispuesta a anexarse a mi tronco y muera conmigo.
  • Artimañas que un insidioso destino urdió para mí, poniendo en mi camino a personas como “Grandísima-Imbécil” y a “Moralidad extrema” (hablaré luego de él, o quizás no, no merece ser mencionado).
  • El olor desagradable que mi cuerpo despide cuando hace calor o frío, ya sea de noche o de día.

Conformarme con el alma que me fue conferida es algo que no he alcanzado a pesar de intensos y arduos debates contra mí mismo, donde me justifico y me desmiento, todo en la comodidad del interior de mi cerebro. Y no es porque quiera ser el siguiente Mesías ni porque esté despreciando el intelecto que algunos no tienen; simplemente me molesta ser de los únicos que pertenecemos a esa estirpe de “pensadores” obsesivos que corren el riesgo de estancarse en sus propios postulados; en realidad quiero ser como los demás, a pesar de que ser un miembro de ese club signifique compartir hazañas que involucran la adquisición de nuevos objetos e interesarse por la vida de fulanito y su fallida relación con zutanita; me gustaría demasiado gozarme honestamente con esos intercambios de ideas que en la actualidad considero banales e infructíferos. Cambiar lo complejo y complicado por lo simple y alegre.

Así que con una voluntad de hierro, estuve más que listo para devorar ese fármaco tan afable. Si bien me comprometí a  no mencionar el nombre, daré un listado de las características que tiene esta maravilla de la medicina moderna:

  • Afecta aquellos químicos en el cerebro que pueden estar en desequilibrio y ser la causa de depresión, cambios de ánimo, desórdenes alimenticios y síntomas obsesivo – compulsivos. Selectivamente bloquea receptores de serotonina y evita su reabsorción.
  • Pueden pasar semanas antes de empezar a sentir mejorías
  • Hablar con un especialista si hay diabetes, enfermedades de hígado o riñones, convulsiones, manías o ideas suicidas.
  • Si se toman (suprimí nombres de medicamentos), evitar tomar al mismo tiempo (más auto – censura), pues es muy posible que el ritmo cardiaco se acelere cuando se combinan estos 2 tipos de medicinas. Puede tener consecuencias fatales (¡Soy TAN temerario que arriesgo mi vida!)
  • No debe tomarse en el tercer trimestre de embarazo o durante la lactancia.
  • Puede causar falta de apetito sexual e insomnio
  • Puede provocar anorexia
  • Corre el riesgo de acentuar las crisis depresivas y, con el tiempo, psicosis

Parece que no hay riesgos y sólo hay ventajas ¿Qué podría salir mal? ¿Tengo algo que tema perder?

El martes finalmente conseguí un libro de farmacología y me dispuse a investigar dosis adecuadas para mi edad, peso y sexo. También investigué más a fondo los riesgos implicados. Puedo informar que los tipos de depresión son 3;

1)      Reactiva: se presenta a un estímulo REAL como aflicción, enfermedad y otros

2)      Endógena: trastorno bioquímico genéticamente determinado que se manifiesta por la INCAPACIDAD PARA EXPERIENCIAS PLACENTERAS ORDINARIAS o hacer frente al estrés de los eventos ordinarios

3)      Relacionada con trastorno afectivo bipolar (maniaco-depresivo)

Mi versión médica y no-mutante del sentido arácnido de spider-man me indicó que el número 2 era el indicado. Creo que de ahora en adelante, le llamaré “Mi sentido Glenglamglu”. Mis sospechas iniciales sobre el tipo de medicamento que debería utilizar se fortalecieron cuando comprobé que, de la lista de antidepresivos, era el que menos toxicidad presentaba y me sentí ligeramente atraído por la falta de lívido; ¡Finalmente afrontaría la cruel realidad de mi soledad al NO desear a NADIE! Una vez obtuve la dosis precisa y la presentación comercial, llegó la parte “difícil” del juego; sacar las pastillas de la farmacia.

Una miríada de dudas sobre cómo obtener una receta en blanco me llevó a preocuparme, pues en la actualidad no cuento con aliados que tengan recetas a su alcance. Quizás podría robar una del consultorio para estudiantes. Talvez podría imprimir una. El sentido común emitió un estruendo atronador al cual había hecho oídos sordos hasta ese momento: ¡Aquí en México no se necesita una receta! Haber leído tanta información de origen anglosajón me obligó a simplemente asumir que era necesario tener “permiso” de un doctor para comprar medicinas, pero olvidaba que el Dr. JDHC estaba respaldando todas mis decisiones en este país.

Llegué a la farmacia con mi atuendo de servidor de la salud y utilicé un lenguaje fluido a la hora de pronunciar la fórmula de mi medicamento (este alter ego es conocido como Don Locuacidad Jonathanés), nadie pareció sospechar nada y yo solo sonreía al imaginar que las píldoras de la felicidad estaban en mi poder después de tanto planear. Llegué a casa y, conciente de los cambios que habría, esperé a que llegara la noche para ingerir la primera de las 14 píldoras que están incluidas en la cajita. Pasé una “última” tarde con el Jonathan que se ríe histéricamente cuando imagina robots jugando al carpintero, el que utiliza su tiempo libre escribiendo o caminando sin la compañía de alguien mas, aquél que quiere dejar los sucesos del año pasado en el pasado.

Llegó la noche del martes y dio inicio la fase uno de la ruta hacia la felicidad a las 9 p.m. Reportaré lo acontecido cada 24 horas, minutos antes de tomar otra pastilla. Supongo que al final de la semana habré notado un cambio positivo.

  • La primera dosis me hizo sentir algo mareado 20 minutos después de haberla tomado. Debo recalcar que fui testigo de un ligero mejoramiento (si se le puede llamar así a ese estado sin tristeza ni felicidad), el cual me temo pudo haber sido por efecto placebo. Repetidamente me dije a mi mismo que me era fisiológicamente imposible entristecer y en cuanto decía esto, mi humor dejaba de empeorar. Por eso, el miércoles a las 9 p.m. no tomé la pastilla y pospuse la ingesta de píldoras hasta la mañana del jueves; era necesario sentir la diferencia entre un sistema con fármaco y un sistema sin éste. Saber que estaba omitiendo una dosis empezó a tener sus efectos – Quizás no sea recomendable la práctica de los autodiagnósticos, pero no planeo demandarme por mal praxis –. Y en realidad sentí esa abominable sensación detrás de los ojos y en la boca del estómago (o el culo del esófago, dependiendo del punto de vista. Un maravilloso esfínter que puede ser culo y boca AL MISMO TIEMPO), todas las ideas de perdición volvieron a los asientos que habían desocupado hace unas horas; como cuando uno va al baño y regresa una vez drenó sus intestinos, posándose nuevamente en la silla que todavía conserva el calor que, por conducción, las nalgas de uno le transfirieron. No sentí la pérdida de lívido a lo largo del día, quizás mi virilidad rebasa las fronteras humanamente inquebrantables, como una vez la sabia Itza insinuó cuando tomábamos café [prometí mencionarte vagamente y así he hecho J]. También creo que fue una mala decisión haber tomado la pastilla por la noche, ya que seguramente obtuve sus mejores efectos mientras dormía.
  • La segunda dosis, el jueves por la mañana llegó y me di cuenta de la eficacia de la medicina, si bien había creído que por puro efecto placebo no me había sentido terriblemente mal, los primeros 120 minutos los pasé con ese sentimiento malvado. Una vez pasó el tiempo, estaba completamente exento del pesar y la desdicha. Me preocupé al sentir que mis calzones habían estado de tamaño normal por mucho tiempo, pues regularmente mis boxers se encojen repetidamente la primera mitad de la mañana (sé que es confusa esta expresión, así que la explicaré: Cuando mi pene está erecto, hace una presión contra mi ropa interior y se siente muy ajustada, es por eso que dije que los calzones se encojen, porque Don Miembro está alerta y listo para entrar en acción y la ropa interior le estorba). Fue entonces cuando una jovenzuela me hizo una pregunta sobre la auscultación de tórax anterior y me preguntó (tocándose los senos y descubriendo inocentemente su escote) cuantos focos había y, después de que le dije lo que pensaba me volteé a seguir en la clase, prácticamente indiferente. Una parte de mí me gritó: “¿Acabas de ver a una mujer magrear sus senos mientras te mostraba parte de ellos, te veía fijamente y tu no te inmutaste?” Entonces me preocupé. Un torrente de imágenes fugaces y eróticas a la vez empezaron a ser generadas por mi mente imparable mientras intentaba que se levantara Don Miembro, sólo para comprobar si estaba en realidad sufriendo los efectos secundarios. Unos momentos después, cuando acepté que era la culpa de la medicina, sentí que Don Miembro se levantaba y propiciaba una insuficiencia en la talla de mi calzón. Sonreí plenamente mientras miraba en dirección a mi entrepierna cuando sentí que los ojos de una compañera me observaban con espanto; rápidamente pretendí quitarme una pelusa y me puse la mochila encima. Después fui a ver Star Wars III (esa LA onda) con unas personas de mi grupo y disfruté del filme sin recordar ningún mal. Estaba contento!
  • Dosis #3. Hoy me convencí de que no es tan Happy Pill después de todo; un pedazo de “Rayuela” viene a mi mente; favor de cambiar el nombre de Ossip por el mío: “Estaba en Horacio, estúpido. Estúpido, estúpido Ossip. Pobre Ossip, tan estúpido”. Fui en realidad estúpido al creer que iba a estar contento, solamente suprimió ese sentimiento que no puedo definir completamente, pero que es maligno. Las ideas propias de maniacos siguen ahí, las críticas sociales siguen ahí, la aversión por pasar el tiempo en compañía de otros sigue ahí; esos aspectos simplemente están atenuados, esperando su regreso ansiosamente. En realidad no eran pastillas para garantizar la felicidad, estúpido. Estúpido, estúpido Jonathan. Pobre Jonathan, tan estúpido. A pesar de eso, estoy satisfecho con el medicamento hasta este momento, la sensación provocada por esa droga es liberadoramente reconfortante y me da tiempo para pensar en cosas más productivas y en perfeccionar algunos planes de dominación mundial.
  • Saturday, día de examen y olvidé tomar la pastilla por la mañana; simplemente estaba muy presionado con llegar temprano para ayudar a una compañera a estudiar (la cual no llegó al examen) y salí tan pronto como pude. Ya no sé qué nomenclatura es la apropiada para este estado emocional tan desgraciado. ¿En realidad estoy en este estadio mental por no haber tomado la medicina? ¿No es posible que simplemente estaba destinado a sentir esto y por eso olvidé la pastilla? Maldita sea.

            No creo haber llegado a alguna conclusión, pero es siempre apto utilizar mis conocimientos en medicina para tratar mi hipocondría.            

            Si tienes alguna clase de padecimiento que no has podido reconocer, siéntete libre de pedir ayuda y podré hacer una seudo-investigación al respecto. Desde estupidez patológica hasta diarrea sanguinolenta.

   Al demonio con los principios, se llama Fluoxetina.

He aqui una representacion artistica de mi ingestion de pildoras:

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

15 respuestas a Happy pills? Well, at least they’re pills and I’m not so sad

  1. Yt dijo:

    Vamos a ver si por medio de las compu de la escuela puedo mandar este pequeño mensaje Hola!!!! es todo lo que diré porque me cae grodo escribir para que no se envie nadaHola niño lindo!!!!! TQM (nunca lo olvides)atte: La Planta

  2. Yt dijo:

    Ahhhh si se mando!!!!!!!!!!!!! ose que puedo mandar cualquier cosa? porque fregados en mi casa no se puedeSoy una linda!!!!

  3. Yt dijo:

    es genial ver que si se publica, pero creo que me agarraron sin inspiración solo diré que esta vez tu escrito se ha duplicado al anterior, aunque tengo una pequeña pregunta que es hipocondría?Ok yo tengo malestar estomacal, me siento de caida varias veces y mas en lo ratos de 3-6 de la tarde, que puedo hacer doctor? se puede llamar usted doctor? o le diremos posdoctor? en serio me siento mariada y con dolores de cabeza, creo que me estoy deshidratando por no comer y dormir bien, la tarea me agobia, no puedo consiliar el sueño, me siento exhausta que puedo hacer? que me recomienda?

  4. Yt dijo:

    que divertido es esto, hay que aprovechar que ya puedo mandar mis escritos, maldito teclado esta bien duro, espero no llegar a enfadar, ya que segun eso no soy la unica que lee estos escritos y pero la única que responde algo, y sean cosas estúpidas como estas o otras cosas mas serias pero que al fin de cuentas singuen siendo estúpidas pero con sentimientos, sentimientos que vienen muy en el fondo de mi que va dirigido al auntor de estos escritos, ygracias por dejarme entrar a tu espacioadiosin!!!! 😀

  5. Julita dijo:

    cHi.. jOnathan!! bueno pues ya tenia dias que no leia tu blog asi que por el dia de hoy sineto que estoy al corriente de lo que ocurre en tu vida.. jajaja en realidad ningun otro de tus blogs me habia causado tanta gracia eso del culo del esofago.. jajaj chino en realidad no se porque piensas que no podrias ser escritor..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s